“Día Internacional contra la explotación sexual y la trata de mujeres con fines de explotación sexual”

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Con motivo del “Día Internacional contra la explotación sexual y la trata de mujeres con fines de explotación sexual”, 23 de septiembre, la Plataforma Estatal de Organizaciones de Mujeres por la Abolición de la Prostitución -PAP-, reitera su exigencia de una Ley Abolicionista del Sistema Prostitucional. Las feministas entendemos que la prostitución es una de las formas más execrables de violencia contra las mujeres y uno de los mayores atentados contra los derechos humanos reconocidos internacionalmente. La prostitución es violencia contra las mujeres, y por ello, entendemos que debe ser atendida como una de las prioridades legislativas del Gobierno del Estado Español, mediante la aprobación de una Ley por la abolición del sistema prostitucional, que debe girar sobre los siguientes ejes prioritarios:

1. Garantizar a las mujeres en situación de prostitución, con independencia de su origen o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, los derechos y recursos necesarios para su protección, atención y reparación integral.

2. El desmantelamiento de la industria de explotación sexual y de las actividades de los proxenetas que, con medios coercitivos o por mero ánimo de lucro, intervienen o median en la prostitución ajena en beneficio o provecho propio.

3. La desactivación de la demanda de prostitución, por constituir la misma un elemento esencial y clave para la pervivencia de esta forma de violencia y explotación. El pasado 6 de marzo del presente año, se solicitó al Presidente del Gobierno un encuentro para presentarle la propuesta de Ley por la Abolición del Sistema Prostitucional, que ha sido debatida y apoyada por más de un centenar de organizaciones de mujeres, de todo el territorio español, hoy en Madrid, en las puertas del Congreso, a las 12:30, representantes de distintas OOMM, reiteramos la solicitud y exigimos una respuesta institucional, porque el Gobierno no puede seguir mirando para otro lado, no puede lavarse las manos, ni ser tibio con el sistema prostitucional, pues hacerlo le convierte en cómplice de la explotación sexual y de la violencia extrema que supone.