TALLER DE POLÍTICA FEMINISTA: FEMINISMO, ECOLOGISMO Y ACCIÓN GLOBAL 2016-2030, Granada

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LA 1ª SESION DEL XXV TALLER DE POLÍTICA FEMINISTA: FEMINISMO, ECOLOGISMO Y ACCIÓN GLOBAL 2016-2030, Granada 17 de octubre 2015

En torno a 70 personas, de Granada, y de los Fórums de Málaga, Murcia, Valladolid Madrid y Tenerife, más las Presidentas de CERES de Córdoba, Almería y estatal asistieron en Granada, a la 1ª sesión del XXV Taller de Política feminista. Analizaron y debatieron sobre Ecologismo y feminismo, Soberanía Agroalimentaria, y acción global 2016-2030.

ALICIA H. PULEO, de la Cátedra de Estudios de Género U. de Valladolid y el Instituto de Estudios Feministas U. Complutense de Madrid http://aliciapuleo.blogspot.com.es/2011/05/ecofeminismo-para-otro-mundo-posible.html/  habló sobre Ecofeminismo.
Como premisa para la alianza entre feminismo y ecologismo criticó la adscripción por Aristóteles de las mujeres a la Naturaleza, perpetuada en dualismos como el de mujeres=naturaleza/hombres=cultura que rompió el racionalismo de la Ilustración y el feminismo de la igualdad en el que nos inscribimos. Por ello criticó corrientes ecologistas que esencializan nuestra vinculación a la naturaleza, como parte de ‘lo femenino’, pero destacó 4 motivos para trabajar en una alianza fructífera entre feminismo y ecologismo:

  • 1.- La previsión de un colapso medioambiental en 2030 si no cambiamos el modelo de desarrollo en cuanto a consumo de energía y materias primas, emisión de gases y cambio climático y producción de contaminación y residuos.
  • 2.- La negociación preventiva, para que no prevalezca en el movimiento ecologista una visión que nos devuelva a roles de maternidad, cuidado de los demás, tecnofobia y exclusión de la construcción de la cultura y la política.
  • 3.- Razones biológicas: las mujeres tenemos en el cuerpo más materia grasa,  el tejido donde se acumulan las toxinas de fertilizantes, hormonas de engorde de ganado y contaminación ambiental.
  • 4.- Sororidad internacional: las mujeres del sur son las más afectadas por la crisis medioambiental, viven y trabajan en los entornos más tóxicos y más sometidos a las ‘catástrofes naturales’.

CARMEN CASTRO GARCÍA, de  ATTAC y SinGENEROdeDUDAS, habló sobre el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos (TTIP) -la mayor ofensiva neoliberal para un ‘nuevo orden mundial’ en el que todo sea mercancía-y del impacto que puede tener en 4 aspectos de especial relevancia para las mujeres: la salud, los alimentos, el conocimiento y la financiarización de la economía.
Bajo la promesa de ´dinamizar’ la economía europea paralizada por el propio neoliberalismo, y con el eufemismo de ‘eliminar barreras’, el TTIP encubre sus objetivos declarados de eliminar nuestros derechos sociales y laborales; las normativas medioambientales y alimentarias y privatizar los Servicios Públicos. El llamado ‘Consejo de Cooperación y Regulación’ elimina la democracia, los derechos sociales y la división entre el poder ejecutivo, legislativo y judicial, sustituyéndolos por una arquitectura jurídica al servicio de las élites corporativas y financieras multinacionales.
Además de sumarnos a acciones generales, como las 'Euromarchas' contra el TTIP y la austeridad y por una Europa de las personas, democrática, social, justa y solidaria, que desde diversos países europeos han confluido el propio 17 Octubre en Bruselas, o la Red de Municipios contra el TTIP, en que participa el Ayuntamiento de A Coruña en que trabaja como asesora, nos anima a que apoyemos el Manifiesto Feminista contra el TTIP surgido del V Congreso estatal de Economía Feminista, celebrado en Vic 2015:  http://singenerodedudas.com/blog/articulacion-feminista-contra-el-ttip-y-otros-tratados-neoliberales/

BELÉN VERDUGO MARTÍN, del Fórum de Política Feminista de Valladolid y de la Confederación de Mujeres del Mundo Rural CERES habló sobre Soberanía Alimentaria, concepto introducido por Vía Campesina en el Foro paralelo de la Cumbre Mundial de la Alimentación de la FAO en 1996 como facultad de cada pueblo para definir sus políticas para el desarrollo agrario sostenible y la seguridad alimentaria, superando la organización actual de la alimentación por las multinacionales y la OMC (Organización Mundial del Comercio), que no es cuestionada en el concepto de Seguridad Alimentaria del 2º de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2016-2030 de la ONU ‘Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible’. El derecho humano a la alimentación y la lucha contra el hambre no pueden gestionarse como un negocio.
Las mujeres juegan un importante papel en Vía Campesina, trabajando en la agricultura y ganadería de proximidad sin detrimento de la seguridad de los consumidores, oponiendo a la PAC, la Política Agrícola Común de la UE al servicio de las grandes redes de distribución, la comercialización por grupos de consumo o en pequeños mercados locales, como una alianza explícita y consciente entre mujeres de organizaciones feministas y campesinas y la acción de la Marcha Mundial de Mujeres, que acaba de finalizar en Portugal.
La agricultura o ganadería intensivas expulsan del medio rural a millones de personas en todo el mundo, lanzándoles al hambre y a una emigración injusta; causan el 70% de la deforestación rompiendo nuestro ecosistema; gastan mucha energía en enfriamiento y transporte a miles de kilómetros, produciendo gases de efecto invernadero, y su envasado produce mucha basura.

BEGOÑA SAN JOSÉ SERRÁN, de COMPI (Coordinadora de Organizaciones de Mujeres para la Participación y la Igualdad) y del Fórum de Política Feminista, sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en la agenda ONU 2016-2030, planteó la alianza del movimiento feminista con el ecologista, partiendo de dos elementos hasta ahora centrales en nuestra estrategia: el empleo y el Estado.
El Fórum, a diferencia de otras corrientes feministas que lo obvian o lo niegan, considera imprescindible el empleo para la autonomía económica y personal de las mujeres, e históricamente el empleo femenino ha crecido cuando ha crecido el PIB. La reivindicación ecologista de decrecimiento choca con nuestro acceso al empleo, con las reivindicaciones sindicales y con el 8º de los ODS de la ONU ‘Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos’. La economía feminista reivindica que el trabajo doméstico no pagado de cuidado de la infancia y personas dependientes no sólo se reconozca y mida, sino que se pague creando servicios profesionales y públicos, que además son generadores intensivos de empleo no contaminante, y eso se recoge en el 5º de los ODS. El libro ‘Medir nuestras vidas’ (Stiglitz, Sen y Fitoussi, 2008) señaló que la medición del bienestar social debe superar al actual PIB, incluyendo el trabajo de cuidados, los bienes públicos y los bienes medioambientales. Sin embargo, la Unión Europea desde 2014 computa en el PIB la prostitución, pero no los cuidados.
Defendemos el Estado como marco de nuestra participación política en una democracia representativa, paritaria y participativa, y que el Estado garantice servicios públicos de acceso universal a la educación, la salud, las pensiones y la atención por dependencia, imprescindibles para el empoderamiento de las mujeres. Tenemos que compensar las deseconomías de escala de grandes estructuras como el Estado, y no digamos Naciones Unidas, con cauces de democracia participativa, como la presentación de Informes Sombra de ONGs al CEDAW, no replegándonos a pequeñas comunidades que no pueden universalizar derechos. Pero ningún derecho subsistirá si estalla el planeta, y para defenderlo el feminismo tiene que trabajar ya con el ecologismo, empezando por las manifestaciones por el Clima del 29 de noviembre 2015.

La víspera del XXV Taller, se presentó el libro del anterior, sobre ‘FISCALIDAD, ELECCIONES, VIOLENCIA DE GÉNERO’,  por la presidenta Marta Cárdaba y por Mª del Mar Daza,  Gloria Alarcón, Nines Fidalgo, Ángela Martín y Leticia Riaza, que trataron del incremento de la desigualdad social y de género causado por la pérdida de progresividad del IRPF tras la reforma fiscal de 2014, la violencia hacia las mujeres tras el Convenio del Consejo de Europa (Estambul 2011), 10 años de la Ley Integral contra la violencia de género de 2004 y el Dictamen 47/2012 del Comité CEDAW y las reivindicaciones feministas ante las elecciones.
En ambos actos se llamó a la Marcha contra las Violencias Machistas en Madrid el 7 noviembre.