Estamos hoy aquí para manifestar nuestra repulsa contra los vientres de alquiler desde una posición abolicionista y feminista. Una práctica que explota nuestra capacidad reproductiva y cosifica y mercantiliza a nuestras hijas e hijos recién nacidos.
Estamos aquí para denunciar que esta práctica criminal, ilegal y prohibida en España está siendo hoy -aquí y ahora- promocionada impunemente por la industria que se lucra a manos llenas de nuestra maternidad y de la venta de nuestros hijos e hijas; que está siendo blanqueada por quienes soslayan la legalidad vigente y acuden
a otros países para explotar a mujeres vulnerables y quedarse con sus criaturas, como si el deseo de ser padre o madre les otorgara el derecho a pisotear salvajemente los derechos humanos más básicos.
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